2013/07/09

La eutanasia



La eutanasia: ¿Dejar vivir o morir?

María Elena Paz Bonilla

 
“El Señor quita la vida y la da; nos hace bajar al sepulcro y de él nos hace subir.” (1Samuel; 2,6). Y es cierto, Dios es el único que tiene el derecho sobre nosotros para decidir cuándo es  el día que la llama que mantiene con vida a nuestro cuerpo, se  apague. Esto quiere  decir que ninguna persona deberá tomar decisiones anticipadas que atenten   contra su vida o la vida de otras personas.
De esta forma nos referiremos a la eutanasia como dueño de la muerte procurando de forma anticipada y pone  fin, dulcemente, a la propia vida o a la de otros.
Esta pequeña, pero significante palabra ha sido evaluada a lo largo de la historia por médicos, filósofos, sociólogos y religiosos. Pero en esta oportunidad la analizaremos desde el punto de vista médico, tomando en cuenta la moral y la ética en la que estos se basan para realizar sus procedimientos y operaciones a los pacientes. Valores morales y éticos que ellos prometieron cumplir y respetar cuando recitaron el juramento hipocrático, juramento por el cual se rigen todas las acciones que ellos realizan.
En la actualidad, la eutanasia es un gran problema a nivel mundial, ya que la sociedad debe tomar una decisión: aceptarla o rechazarla.
Siempre se ha hablado de la calidad de vida humana, pero esta calidad no se lograra conseguir ejecutando esta acción. Se sabe que el ser humano tiene derecho sobre lo que este desee hacer con su vida, pero debe recordar quien se la entrego.
Como Isócrates expresaba: “Morir es el destino común de los hombres; morir con gloria, es el privilegio del hombre virtuoso”. Aquí al hombre virtuoso es aquel que acepta morir cuando sabe que su tiempo en la tierra se ha terminado. No muere con dignidad aquel hombre que porque no supo sobrellevar sus dolores, busco la solución más fácil, el quitarse la vida. Como, también, aquellos doctores que porque no supieron cómo dar remedio  a la enfermedad del paciente o como mantener aun en vida a aquel hombre que estaba en su fase terminal, optaron como mejor desenlace, la eutanasia.
Es por eso que con este presente trabajo deseo mostrar cuán importante es la vida del hombre y que, aunque parezca imposible, siempre hay una solución para todos los problemas. El hombre debe evitar ir siempre por lo más fácil, debe tomar retos y saber que con la vida no se juega, ya que es algo sagrado.
Y que si se legaliza la eutanasia, será motivo para que todas las personas la consideren como medida para arreglar las cuestiones de ineficiencia médica y a la no tolerancia de la vida en las situaciones críticas.
El término eutanasia se encuentra  compuesto por raíces griegas “eu “y “thanatos” que significan bueno y muerte. Desde tiempos primitivos, las antiguas civilizaciones han realizado muchos tipos de prácticas eutanásicas que consistían en acciones o rituales realizados con el fin de dejar morir a miembros de la comunidad por diferentes razones: Edad avanzada, invalidez, impotencias, etc.
Pero, ¿Sabía usted que el termino eutanasia empezó a usarse recién durante la cultura Grecorromana? A partir ya del siglo IV a.C, la palabra eutanasia fue usada para referirse a una muerte tranquila y sin dolor. Un ejemplo durante este periodo fue el antiguo emperador romano Cesar Augusto quien, según el historiador Suetonio, tuvo una muerte dulce a medida de sus deseos sin el padecimiento de dolores algunos.
Ya con el pasar de los años con  la influencia del Cristianismo, la eutanasia fue condenada, lo mismo que el suicidio. Para  el siglo XVII, el inglés Francis Bacon introduce a la eutanasia como un acto necesario que los médicos deberían realizar para auxiliar a los enfermos próximos a morir para que tuviesen una muerte tranquila.
Pero para el siglo XX y actualmente en el siglo XXI  nos  encontramos otra vez   en dicha situación de conflicto: ¿Aceptar que el médico aplique la eutanasia para que el paciente “muera de forma digna “o  rechazar dicha opción?
El considerable avance de la Medicina en los últimos años ha llevado a evaluar si es obligatorio usar todos los medios posibles para mantener a una persona viva o si se ha de usar toda la terapia disponible, aun cuando hay pocas posibilidades de obtener algún progreso en cuanto a la salud del paciente.
El médico como se sabe lleva a cabo un  periodo de preparación de 7 años y , dependiendo de algunos, se especializan 3 años más, sin aumentar los años de estudio para sus maestrías , títulos y doctorados. Durante todo ese tiempo de preparación el  galeno debe encontrarse  bien entrenado con respecto al manejo de los diversos  niveles de analgesia  para aplicarle a  un enfermo cuantas veces sea conveniente. Si no ha conseguido con esto el control del dolor del paciente se requerirá utilizar pautas de sedación en las que exista la capacidad de despertar. Y si el paciente se encuentra en su fase terminal, pues deberá permanecer bajo el intensivo cuidado médico y la atención de la enfermera. El médico debe intentar de todo,  pero no puede quitarle la vida al paciente, ya que estaría atentando contra los derechos humanos y faltaría contra su ética médica.
Tal como expresa el Juramento Hipocrático: […] En cuanto pueda y sepa, usaré las reglas dietéticas en provecho de los enfermos y apartaré de ellos todo daño e injusticia. Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo; tampoco administraré abortivo a mujer alguna. Por el contrario, viviré y practicaré mi arte de forma santa y pura. […]”. El galeno  al recitar dichas palabras  ya está que se compromete desde  un principio al pleno cuidado de la vida del paciente, ofreciéndole la seguridad de que él se encuentra física y mentalmente preparado para  cualquier tipo de acontecimientos que puedan ocurrir durante el periodo que el paciente se encuentre bajo su custodia . Remarcare aquí de nuevo esta pequeña frase del Juramento “[…] Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo […]”.  Aquí el facultativo es explícito en decir que todo aquello que él aprendió  con dedicación y esmero será aplicado en el paciente. Aquí su ética médica hace que el ejercicio de su profesión no se desvié de las metas que ha tenido hasta ahora la medicina, sabiendo que el único objetivo de esta es aliviar el dolor  y no prolongar la vida del paciente de forma inhumana. Así el paciente pida y exija al médico el acabar con su vida, el no deberá hacer caso,  el por el contrario, deberá enseñar al paciente a morir con dignidad y a aceptar la muerte como una realidad inevitable.
Es cierto y entendible que a muchos de nosotros no nos gustaría estar postrado en una camilla con una enfermedad terminal, y en estos casos uno se pone a meditar, ¿Dios tendrá piedad de mí y me aliviara este dolor llevándome ya a su lado? O ¿Debo pedir al doctor que acabe ya con mi sufrimiento? Quienes ven a la eutanasia como una forma digna de  fallecer  se centran en la idea de que el hombre es dueño de su vida y él tiene el derecho de elegir lo que mejor le convenga para la mejora de su salud o para terminar con sus malestares, es decir que el paciente debe manifestarse ejerciendo  su autonomía. De acuerdo al Principio de libertad moral, “Todo ser humano es agente moral autónomo y como tal debe ser respetado por todos los que mantienen posiciones morales distintas”. Es cierto, a cualquier paciente se le debe respetar sus ideas por mas erróneas que estén, pero no puede afirmar que el que le quiten la vida sea un derecho que el posee. El aplicar la eutanasia no está instituido dentro de los Derechos Humanos, el derecho a la autonomía personal no es superior al deber del Estado a amparar la vida de los individuos bajo su potestad.
Muchas veces este concepto de calidad de vida se confunde con el valor que la vida tiene. La salud de una persona no determina cuan digna esta pueda ser, ya que la salud no posee vida, sino que participa dentro ella y la dignidad no desaparece por presentar una enfermedad, sino cuando el paciente solicita la aplicación de medicamentos o prácticas peligrosas ejecutadas por el médico para acabar con su vida.
 Aquellos que están a favor de este acto  afirman que al aplicar la eutanasia, se acaba con la agonía del paciente y con la de sus familiares, que sufren también al ver en tal estado de salud en que se encuentra su pariente; planteando así que la eutanasia es un acto humanitario, ya que el medico aplica el principio de beneficencia, es decir que tiene compasión del paciente al verlo en dicha situación agonizante y planea aplicar la eutanasia como si fuese un acto virtuoso , creyendo de esta forma que está ejerciendo correctamente su profesión .
Las palabras “es que querían acabar con su dolor, por eso lo hicieron” o “es que les daba pena verlo sufrir”  no son válidos por la ética médica. El enfermo que se encuentra en fase terminal no tiene la capacidad de tomar una decisión clara, él podría aceptar acabar con su vida dejando de seguir el tratamiento dado por el médico por obligación de otras personas. Además aquí el médico, prácticamente, está asistiendo al suicidio del paciente y esto último deja de ser suicidio y se convierte en homicidio, a pesar de que lo haya hecho por compasión.
Pero aquí la palabra “compasión “se confunde ya que no se está usando el termino apropiadamente. Por compasión uno no elimina la vida del ser humano que sufre, sino que  busca aliviar el sufrimiento de esta persona.
María de Hennnezel, psicóloga y psicoanalista francesa en contra de la eutanasia en su libro “La tentación de la eutanasia” considera que :” La eutanasia es una opción que utilizan algunos médicos en lugar de recurrir a otras posibilidades de atención y acompañamiento que permitirán a muchos enfermos encontrar la paz al momento de su muerte “. Y tal como lo expresa la psicóloga ,los médicos deben estar preparados en cuanto a los cuidados paliativos, que son una serie de remedios que reducen la violencia, ya que sin esta preparación el galeno no reconocerá cuando deberá suspender las acciones médicas dirigidas a la curación para aliviar el dolor y lo fundamental  que plantea, es que el médico sepa dar  lugar a la muerte y tolerar el dolor del paciente, aunque no se pueda curar, aun se puede hacer mucho por él y mejorar su situación .  Se debe recordar que asistir el suicidio va en contra del compromiso del médico de curar y tratar la enfermedad y  como expresaba ya antes, va en contra de sus códigos tradicionales éticos-médicos. Ser consciente de que al aceptar esto, llevaría una completa desconfianza de las personas al ejercicio de la profesión del galeno.  Se debe tener presente que el fin de esta ciencia es el progreso del ser humano  y que el facultativo  de la salud también tiene su autonomía y no debe ser presionado para actuar en contra sus valores profesionales, y si no es obligado, deberá tener siempre presente los compromisos que prometió  cumplir   antes de ejercer su profesión.
Concluyo diciendo que el tema de la eutanasia es un tema altamente controversial que se viene debatiendo desde el siglo XX ya que existen países que piden su aprobación para eliminar la vida de un ser humano poniendo como justificación el hecho de darles una “muerte digna” y sin sufrimiento alguno . El hecho de respetar la decisión de una persona no quiere decir que provoquemos la muerte de otro ser humano. Nosotros como personas católicas sabemos de qué el ser humano no tiene la potestad de acabar con su propia vida y solamente Dios es el único ser que determina hasta cuando deberemos vivir, el quitar la vida es atentar contra el plan que tiene Dios sobre nosotros en la tierra y el proceso de sufrimiento de la persona es vista ante los ojos de Nuestro Padre como un arrepentimiento por nuestros pecados. 
El suicidio nunca deberá ser una opción ética  .La vida humana tiene dignidad y esta no se pierde por presentar una enfermedad.
El medico deberá estar bien preparado ante cualquier hecho para ayudar a aliviar el dolor del paciente a través de distintas medidas y deberá motivar al paciente a que tome la vida como algo preciado, a pesar de que el paciente suplique por su muerte, el galeno deberá mantenerse firme y seguir sus leyes éticas y morales sin atentar contra la vida del enfermo.
Seguiré recalcando que la vida no la hemos heredado uno mismo y  por lo tanto no podemos tomarla, este argumento es el más sólido que combate contra aquellos que están a favor. La autonomía del enfermo no sugiere que este haga con ella lo que se le plazca, la compasión no se puede justificar con el quitar la, pero el aliviar el dolor y el sufrimiento, eso es querer a la vida. No se puede tratar a la vida como si fuese un objeto, la vida debe ser valorada y respetada por todos , por el enfermo , por los profesionales de salud y  por los parientes del enfermo, no existen excepciones.
Y se debe tener una gran consideración sobre este tema ya que si se llega a legalizar, esto será motivo de muchos asesinatos por parte de los médicos a los pacientes, se podría convertir en una terrible amenaza para la sociedad  y la medicina caerá en contradicciones con respecto al  erróneo ejercicio de su actividad y se desconfiara de la  capacidad de los facultativos  con respecto a su  preparación para afrontar las difíciles situaciones y se sanar y salvar las vidas humanas.

Referencias Bibliográficas:
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-          Velez, L. “Ética Médica: Interrogantes acerca de la medicina, la vida y la muerte” (1987). Colombia, Medellín: Corp. De investigaciones científicas
-          López, T. “Bioética; entre la medicina y la ética”. España, Salamanca: Universidad de Salamanca
-          Sanchez ,E. “La eutanasia ante la moral y el derecho”(1999). España, Sevilla: Universidad de Sevilla
-          Bok, S. ; Workin, G. ;Frey, R “La eutanasia y el auxilio al suicido”(1998). Inglaterra, Cambridge : Cambridge University Press
-          Keown,J. “La eutanasia examinada: perspectivas éticas, clínicas y legales” (1995) Inglaterra, Cambridge: Cambridge University Press
-          Hautecourenture, M. “¿Hay que legalizar la eutanasia?”(2005) España, Madrid: Akal
-          Eutanasia concepto legal: Ramon Marcia Gomez ( Magistrado Jubilado) Junio del 2008. Http://www.eutanasia.ws/hemeroteca/z14.pdf.

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