2013/07/08

LEGALIZACIÓN DEL MATRIMONIO HOMOSEXUAL



LEGALIZACIÓN DEL MATRIMONIO HOMSEXUAL


C.E.P “ROSA MARÍA CHECA”                                    

Congregación del Buen Pastor

APELLIDOS Y NOMBRE DE LA AUTORA
Collantes Piscoya Grecia Naomi Yasmeén

GRADO Y SECCIÓN:   Quinto“B”

DOCENTE ASESOR:
Flor Chirinos Sánchez



LEGALIZACION DEL MATRIMONIO HOMOSEXUAL

Actualmente nos encontramos en una situación en la cual se ha puesto en discusión si el matrimonio, fundamento de la familia y divino sacramento, es esencial e inevitablemente heterosexual, o si puede darse como estatuto de “matrimonio” al engarce de dos personas del mismo sexo.

Toda esta polémica comenzó con la aprobación del matrimonio civil entre homosexuales el pasado 15 de Julio de 2011, poniéndose en debate un tema de suma importancia para la comunidad LGTTB (lesbiana, gay, travesti, transexual y bisexual) en América Latina: el derecho universal al matrimonio y adopción de niños por parejas del mismo sexo.

Lamentablemente en el Perú ya existen dos iniciativas legislativas, el proyecto de ley promovido por el congresista Carlos Bruce y el proyecto de uniones civiles por el congresista José Vargas, ambos inspirados en el ejemplo argentino.

Como bien se ha mencionado la polémica sobre la legalización de las parejas homosexuales, está teniendo un rápido despliegue en el mundo occidental, nos tienta a encerrar la discusión en un circuito de apreciaciones terminológicas, aunque de fondo antropológico. ¿Es aplicable el concepto de matrimonio a cualquier unión entre personas con reconocimiento social, cultural y jurídico? Quienes responden afirmativamente suelen usar criterios derivados de la igualdad de las personas ante los derechos humanos. Los que responden negativamente recuerdan la etimología de la palabra latina matrimonium: el derecho de ser madre dentro de una legalidad.

El término, presupone la relación entre un hombre y una mujer de donde puede surgir una nueva vida, no deja el menor resquicio para la duda. Vista así, la respuesta al problema del “matrimonio homosexual” es de una obviedad arrasadora. En caso de adentrarse en el fondo del debate obligaría a un replanteamiento del asunto desde perspectivas históricas, sociales, filosóficas y, de manera estricta legales.

Según las reglas estrictamente legales, los derechos y obligaciones de los cónyuges son principalmente los de cohabitación, fidelidad y asistencia, igualdad en el hogar, alimentación y educación de los hijos, entre otros. Asimismo, se generan derechos patrimoniales, donde podemos estar ante una sociedad de gananciales o separación de bienes en cada caso. Incluso la unión de hecho de dos personas en nuestra legislación se refiere siempre a que sean de sexo distinto, en ningún momento hace mención sobre dos seres del mismo sexo, lo cual quiere decir que las reglas, anteriormente nombradas, no se aplica en ese tipo de relaciones.

El vínculo matrimonial se crea y se puede extinguir, y todo ello está legislado ampliamente en el Perú. Están legislados también los derechos sucesorios de los cónyuges y las relaciones concernientes a los hijos en los casos de disolución del vínculo matrimonial, para el matrimonio homosexual, no se aplicaría nada de esto, ya que ni siquiera pueden concebir hijos y, en el caso de hacerlo, irían contra todas las leyes naturales.

De aprobarse legalmente el matrimonio entre personas de un mismo sexo tendríamos como resultado que todo lo antes expuesto debería que aplicársele por igual. ¿Qué ocurre ahora con parejas homosexuales que pasan toda su vida viviendo como si fueran un matrimonio? Básicamente no se les puede aplicar las reglas que regulan los derechos y deberes que surgen de un matrimonio, porque no están reconocidos como tales, pero sobre todo ¿vale la pena realizar toda una revolución, por el simple hecho de aceptar algo que va en contra de todo lo que en su debido momento nos han instruido que es incorrecto?
Pues con la aprobación de proyecto de ley el matrimonio se vería gravemente trastocado, ya que una vez legalizado no habría límite racional para otros tipos de uniones y es que los límites que plantea el matrimonio se desvanecerían dando iniciativa a que otros actos inmorales, como el matrimonio de pedófilos, zoófilos o incluso el incesto sean aceptados en el país.

Todo lo anterior mencionado rompería con los esquemas de la ley natural, pues de legalizarse el matrimonio homosexual, se deberá legalizar la adopción de niños a homosexuales, lo cual, no le convendría al estado, pues orfanatos externos al país, o bien sean católicos, se rehusarán a entregar a los menores, y con toda razón, ya que quieran o no un niño necesita de la imagen de papá y mamá, además es su derecho como persona, porque  para su bienestar, el niño debe ser criado bajo la influencia de un hombre y una mujer. Esta regla se confirma en las dificultades evidentes que tienen que afrontar tantos niños huérfanos, o criados por sólo uno de los padres, o un familiar, o padres adoptivos.

Legalizar dicho matrimonio implicará a la larga que el estado ponga penas de cárcel o multas a quienes critiquen a miembro de la comunidad LGTTB; por ejemplo en Suecia, donde hay uniones homosexuales desde 1995 con adopción de niños desde 2002, se decretó pena de cárcel para un pastor pentecostal que básicamente se limitaba a predicar las palabras de San Pablo sobre la homosexualidad, esto significaría la manera en que se vería oprimida la libertad de expresar lo que nuestra religión nos dictamine, pero sobre todo porque va en contra de todas las bases asentadas por la religión, ya que toda persona que cree en Dios defiende su moralidad, por consiguiente, alguien que profesa amar a Dios se debe oponer a ese “matrimonio”.

Dicha legalización no traería solamente cambias en el aspecto social, sino también educacional, ya que el Ministerio de Educación deberá cambiar el contenido de algunos libros por cosas como la enseñanza de la doctrina sobre las asociaciones homosexuales, que la homosexualidad es normal. Lo bueno que es tener dos papás y, sobre todo, que los niños deben experimentar con su sexualidad para descubrir qué sexo les atrae más; simplemente de imaginarse el padre de familia lo que tendrá que estudiar su hijo todas sus ganas de enviarlo al colegio se le esfumarán. En la esfera privada, los padres que se oponen al “matrimonio” homosexual verán a sus niños expuestos más que nunca a esta nueva “modalidad”, los negocios que ofrecen servicios para bodas se verán forzados a proveerlos para las uniones de parejas del mismo sexo, y los dueños de propiedades para alquiler tendrán que aceptar parejas del mismo sexo “casadas” como arrendatarios.

Las consecuencias negativas también se harían notar en la imagen externa que el país brindará, porque se verá como un lugar que convalida y promueve el estilo de vida homosexual, con todas sus variantes bisexuales y transexuales con el reconocimiento legal del “matrimonio” entre ambos sexos, obscurecería necesariamente ciertos valores morales, devaluaría el matrimonio tradicional, trayendo la debilitación de la moralidad pública, todo ello se debería a que las leyes civiles son la base de todo hombre y, al implantar una nueva concepción de ver y desarrollarse en su entorno, modificaría profundamente la percepción y la evaluación de las formas de conducta de todas las personas.

Como otra mala consecuencia tenemos el hecho de que se deberá permitir y aceptar a personas homosexuales en cargos relacionados a la política, encontrándose más cerca y libres de poder implantar cualquier otra ley que se les plazca y, aunque en nuestro país quiera tener otro significado, para los demás países será como “lo que los occidentales llaman democracia es vicio y degeneración” en pocas palabras llamar “derechos humanos” al matrimonio homosexual va a servir para erosionar los verdaderos derechos humanos, porque el mundo oriental está basado en una ideología donde la concepción de la idea sobre dos personas del mismo sexo uniéndose es algo imposible, un ejemplo de países con esta ideología son China e India, en ambos países a los homosexuales se les considera lujuriosos, impúdicos y escandalosos.

Por último los activistas homosexuales sostienen la opinión que el “matrimonio” homosexual es un asunto de derechos civiles similar a la lucha por la igualdad racial en los años 1960. Esto es totalmente falso.

Comenzando en primer lugar, que el comportamiento sexual y la raza son conceptos diferentes. Un hombre y una mujer que quieren casarse pueden ser diferentes en sus características, ya que ninguna de ellas son dificultades irremontables para el matrimonio. Los dos individuos siguen siendo un hombre y una mujer; y por lo tanto, los requisitos de la naturaleza son respetados, después de todo ambos lograrán procrear a otro ser, salvo si uno de ellos sufre de infertilidad.

Todo lo contrario es el “matrimonio” homosexual, el cual le da la contra a la naturaleza. Dos individuos del mismo sexo, sin tener en cuenta su raza, riqueza, estatura, erudición o fama, nunca podrán casarse por una imposibilidad biológica infranqueable. En segundo lugar, las características raciales heredadas e inalterables no pueden ser comparadas con el comportamiento no genético y cambiable. Simplemente no hay ninguna analogía entre el matrimonio interracial de un hombre y una mujer y el “matrimonio” entre dos individuos del mismo sexo.

En conclusión dentro del entorno en el cual se desarrolla el peruano impera una humillante desigualdad económica y buena parte de la legislación es papel mojado que seguirá alimentando esa cultura de la jungla, donde el peruano es el otorongo para otro peruano, y donde el puma grande se come al cuy chico. Y sin embargo, justamente por ese tremendo atraso cultural que padecemos, propuestas como una ley de matrimonios homosexuales han de ser presentadas y debatidas sin tener en cuenta la cantidad de problemas que ello traería.
Ahora tengamos en cuenta que la aprobación del proyecto sobre el vínculo matrimonial homosexual no sólo producirá efectos jurídicos, sino también      "una generalización del empleo de la palabra matrimonio y las restantes de su misma familia semántica para hacer referencia también a esa nueva realidad social de la unión de dos personas del mismo sexo reconocida legalmente". (Grassi, 2003). Eso quiere decir que la palabra matrimonio perdería su verdadero valor, ya que pasaría a significar cualquier tipo de unión entre sexos diferentes o iguales.

Para colmo tendríamos que soportar el hecho de vivir en una sociedad donde en cada esquina sería normal que encontrásemos parejas de homosexuales, viéndonos en la situación de explicarle a cualquier menor sobre ello y es que ¿Cómo explicarle a un niño que tal comportamiento es normal? Porque dichos actos provocarían el despertar de la curiosidad por parte de los niños y haría que en ellos comenzasen a formularse una variedad de insólitas cuestiones.

Finalmente lo único que queda por decir es que no debemos permitir que dicha ley sea aprobada, aún peor si se debe únicamente por la influencia de otros países.


                   Fuentes Bibliográficas:

·         Villar, M. (S.F). Matrimonio homosexual y adopción por parejas del mismo sexo. Recuperado de, http://www.thefamilywatch.org/doc/doc-0142-es.pdf 

·         Grassi, D. (S.F). Matrimonio entre personas del mismo sexo. Recuperado de, http://www.aksioma.org/demokino/spa_matrimonios_entre_personas_del_mismo_sexo.pdf 


·         Fuentes,M. (S.F). Matrimonio entre homosexuales.  Recuperado de, http://espaciolaical.org/contens/11/4550.pdf

1 comentario:

  1. Anónimo9/7/13

    A pesar de haberme llevado un buen tiempo realizar mi ensayo, puedo decir con orgullo que logré culminarlo con éxito, pues en él plasmo mi simple forma de pensar, sin querer perjudicar a nadie. Después de todo respeto las ideas de los demás respecto al tema que he desarrollado.

    ResponderEliminar

Gracias por tu visita y dejar tu comentario.