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2014/09/01

ORACIÓN AL ESPIRITU SANTO




ORACIÓN 

Espíritu Santo
Esta es la noche  más oscura del alma.
Mi fuerza se va y me ahogo en el vacío.
No encuentro la calma, no encuentro el camino.
Te ruego con dolencia aparecer en mi caída.
Te imploro con mi fe  dar  luz a mis ojos.
Te suplico, por caridad, reconfortarme con el amor que espero.  

Espíritu Santo
Que pueda  ver a quien a ti me atrajo con influjo fuerte.
Dame para ello la firme voluntad de aceptar sus designios;
de vivir con la esperanza de quien con ansias solo espera conocerlo;
llena mi ser de tu savia, de tus dones, de tu consuelo.
Te  pido que  mis pensamientos sean virtuosos.
Te  pido que mis actos sean justos.
Te  pido que mi amor sea leal. 
Te  pido frenesí para sostener  mi Fe.
Te  pido ímpetu para atesorar la Verdad. 
 Y pueda al fin contemplar su bello rostro.

Espíritu Santo
Gracias por escucharme
No me apartes de Ti.
Por  inmensa que sea la alegría,
por bueno que sea el favor material.
Más en  el dolor, la angustia, la soledad
Quédate conmigo y alimenta mi ser.
                                                                             Amén 
                                                                                                                   Flor Chirinos Sánchez

2010/12/08

Un año y mucho màs



Saludos, amigo


En esta fecha especial
Hoy cumple un año más de ordenación sacerdotal mi buen amigo P. Edwin. Cada año que pasa es de congratulación y agradecimiento a Dios por hacernos ver en él la fuerza del amor más intensa que puede tener nuestro Creador con su hijo amado, Edwin.

Quiero aprovechar, este espacio, para pedir mucho por él y por que sean escuchadas y atendidas sus intenciones. Me viene a la memoria esta oración:
Señor, Tú sabes todo lo que deseo pedir y no puedo expresar y lo tomas en cuenta. También Te pido por todas las intenciones que él tenga en su corazón. Que sus sueños, sus anhelos y sus deseos siempre estén de acuerdo con Tu voluntad. No permitas que conozca la tristeza, que su alegría interior sea tan grande que no haya nada que la pueda destruir ni afectar. Tú sabes que mi intención es la de pedir por él ahora y siempre con la esperanza de que escuches mis pobres oraciones.

2010/05/29

Foto: P. Edwin Santa Cruz celebra un aniversario màs
de su ordenacion, el 8 de diciembre, en España, despuès
de haber pasado de una operaciòn.


Mi Santo Amigo

Oye, ¡oh! Dios, mi pedido.
Si quisiste por planes bien definidos
llamar a un hijo tuyo
a ser santo
otórgale la llama de tu amor,
Y has que vaya por el mundo
obrando con brío y primor.

Que esta vida que vive no sea para él privación de vivir
mas sea un continuo contigo revivir.
Oye, mi Dios, lo que pido para él,
asicomo San Juan de la Cruz:
has que quiera esta vida, que viva porque no viva
Mas viva en ti.

Sé que no exagero,
si de contemplación lo advierto,
pues pusiste a él por medio
y de entender desespero.
Enigma indescifrable, vislumbro,
Ya que admiro en él lo que yo no poseo.

Señor: es un hombre Santo,
no imagina que, al toque de sus manos,
borra cuanto dolor, lágrima o llanto
invade a este pobre barro pensativo.

Te pido, mi Dios,
le des luz de fuego en Santidad,
para que el mundo insensible, fustigante
no turbe su aliento al anunciarte

¡oh! Señor, mi santo hermano, amigo y sacerdote
anda muy preocupado por todo.
“Todo”, es razón que al mundo inquieta,
mas inquietas su alma
porque en esa razón
está el tiempo exclusivo para ti, Señor.

A tus pies siempre va postrado,
ello atestiguo yo.
Medita tu palabra y la contagia con fervor.
¡Oh! Mi Dios, gracias por transformarle en Cristo.

2010/04/18

EJEMPLO DE VIDA Y AMOR



Debo hacer una aclaraciòn. Espero no se enoje. Pero perdì el 99.9% de todo lo que durante cinco años habìa almacenado en esta fràgil memoria de mi portàtil. Los troyanos se "comieron" todo lo que me llevo noches enteras pensar y crear.
Hoy no tengo nada. Mi materia gris, se hizo gris y no alcanzo a recordarlo todo. Mis libros y bocetos no tuvieron buen fin.
Por ello, me veo en la imperiosa necesidad de guardar en este "bendito" espacio parte de los recuerdos.
Tu vida es importante, Padre, es digna de publicar. Aquì se mantendrà a salvo. Ya no le pedì permiso por que el tiempo es fugaz. La conservo desde aquella oportunidad en que fui tutora de un grupo de estudiantes que al instante reconocieron tu noble misiòn. Y ansiosas indagaron para saber quièn sois. Aquì està.

R.P EDWIN SANTA CRUZ PÉREZ


“EJEMPLO DE VIDA Y AMOR”

Edwin Santa Cruz Pérez nació el 21 de Diciembre de 1974 en el caserío Langudén - distrito Pulàn - provincia Santa Cruz - departamento de Cajamarca. Sus padres son: Don Víctor Santa Cruz Quiroz y Doña Jobita Pérez Becerra. Es hijo de una familia de 14 hermanos, de los cuales 2 ya están en el cielo y lógicamente 12 están vivos. Él es el octavo hijo.

Sus estudios primarios los realizó en el CEP. 10691 del caserío donde nació, sus estudios secundarios los realizó en el CES. “Víctor Raúl Haya de la torre” del caserío de Succhapampa y sus estudios para el sacerdocio los hizo en el Seminario Mayor Santo Toribio de Mogrovejo de nuestra Diócesis de Chiclayo.

Su vocación la debe, un noventa porciento a sus padres, quienes con una generosidad única siempre le trasmitieron la alegría de la vida y con ella su verdadera vocación, desde muy pequeño le inculcaron el amor a Dios. Su hogar a pesar de tener poca instrucción es profundamente católico, aspecto de influencia decisiva en su sacerdocio, y vital para servir a Dios y a la iglesia de Cristo.

Concretó su vocación cuando tenía apenas 15 años. Dios se vislumbró en su vida a través de un sacerote quien lo condujo a que celebrase la misa en su pueblo. Fue este sacerdote, quien en el largo camino de conducir al pueblo, iba examinando la vida de Edwin y vio que estaba preparado para hacer la primera comunión.

Una noche Edwin realizó su primera comunión y participó en la Santa Misa. Comulgar generó en él una emoción indescriptible. Llegar a ser sacerdote fue y es su más grande ilusión, así daba inicio a nueva etapa de su vida y avanzó como él mismo lo expresó, -“lo demás es ya obra de Dios que esconde las cosas grandes a los sabios y entendidos y las revela a la gente sencilla”.

El 8 de Diciembre del año 2001 se inició como sacerdote de manos de Mons. Jesús Moliné Labarta, desde entonces es sacerdote de cristo y lo será para siempre. Tiene 4 años de sacerdocio. De no haber elegido el camino para ser sacerdote no hubiese elegido otra vocación, ya que como él mismo confirma: - “nací para ser sacerdote y si volviera a nacer elegiría el camino del sacerdocio”-. Nunca se ha arrepentido de su decisión, siempre a estado convencido de que Dios lo eligió para servirle a través de esta delicada y noble misión.

La primera misa que celebró fue el 15 de diciembre del año 2001 en la parroquia inmaculada de la provincia de Santa Cruz, la más enigmática y real presencia de Cristo la vive al celebrar la misa, en ella siente el actuar de Cristo en su persona, sin duda que es CRISTO quien, como él mismo señala, le presta su voz, sus manos, su inteligencia y su voluntad para actuar como ministro y sentirse instrumento vivo del señor.
P.D. Decidme si es posible que permanezca aquì. Temì perder una biografìa tan valiosa.

2009/12/12

Feliz Ordenación

Foto: Promocion 2004
Quiero expresar mi saludo a un gran amigo, quien el 8 de diciembre celebró un año más de su Ordenación Sacerdotal. Justamente los ajetreos de los que hablaré luego, me hicieron olvidar fecha tan importante. No puedo dejar pasar un día más, sin resaltar la gran labor que realizan nuestros sacerdotes y en especial Padre Edwin, pues verlo día tras día salvar almas, encaminarlas o convertirlas, ha hecho que no cese de admirarlo. Ello pese a su estado y su fortaleza para derribar cualquier roca que impida su labor.

Antes, hace unos días leí un artículo muy interesante en Catolinet, espacio en el que muchos creyentes nos dejan saciar de su pluma y de su fe. En ella se ha realizado toda una campaña para reconocer y valorar a quienes con su ejemplo de vida, dan muestra de un amor inexplicable, de un amor que se desborda sin medida por hacernos llegar el mensaje de Jesús y mantenerlo vivo.

Un ejemplo de vida es la que yo veo en “Un ángel que camina sobre ruedas”, en Padre Edwin, fiel amante de su Creador, apropósito el seudónimo es otro enigma por resolver. ¡Es verdad!, es un ángel que infunden en cada creyente esa voz de calma en la tempestad; es él quien hace posible que los tormentosos barullos del día a día, del cansancio, del ajetreo laboral y el conflicto social se detengan y nos permitan escuchar la tenue y melodiosa voz, que con ansias locas, nos buscan sin cesar, es el palabra del Redentor la que sale de su interior, y nos la contagian con amor.

Yo creo, a veces, que este ángel, conoce nuestro entorno y sabe que es como ese laberinto cargado de soberbia y de hedonismo que cada día pretende y muchas veces logra apartarnos de Dios. Este es su don especial, pues a través de él Dios nos transmite y nos hace percibirle con una voz que, aunque sea leve, estremece todo corazón dispuesto a escucharle y recibirle. Aquella voz puede parecer lejana, y aunque no queramos darnos cuenta, la escuchamos, en mi caso, en la escuela, en la parroquia, en la confesión, en el consejo, en la asesoría espiritual. Esa voz grácil, es la voz del sacerdote, y por ende de Dios.

El sacerdote es el colaborador e instrumento de Dios. De seguro que cada uno de nosotros, según nuestra posición, edad, credo, juzgaremos a estos santos de Dios como: “la fuerte llamada a la conciencia” o “el evaluador del camino elegido” , por ello puede que le temamos, le miremos de lejos, etc. como a veces me ha pasado. Aunque sintamos incomodidad ante su presencia y nos resulte paradójico, es una alegría tenerlo cerca. Ya que Él nos recuerda la presencia sobrenatural de Jesús y si tiene un carisma especial, ni hablar.

El sacerdote es quien nos invita a convertir nuestra vida. Así lo ilustra el Santo Padre Benedicto XVI, al comienzo de este Año Sacerdotal, tomó la frase, dura o no, del Cura de Ars: “Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote y adorarán a las bestias. El sacerdote no es sacerdote para sí mismo, sino para ustedes”. ¡Qué verdad más grande es ésta! Sin duda su presencia nos invita a no perdernos del todo en los ajetreos estresantes del mundo. Sí lo dijera yo, convertirse no es fácil, pero tampoco es imposible, como de seguro respondería nuestro insigne sacerdote, Edwin.

El sacerdote es el grano de trigo del cual se habla en el Evangelio. Que ninguno sea sordo a esta llamada…

Por experiencia propia os digo: cada encuentro con un sacerdote puede estar lleno de significado, de un nuevo comienzo, de un nuevo propósito en la fe y de la alegría de sentirnos parte de la Iglesia y de volver con la conciencia tranquila. No dejemos que nuestro ser se llene de barullos, es todo lo que a veces encontramos en el mundo, y nos distrae, nos aleja, nos confunde. El corazón de todo hombre tiene necesidad de escuchar esa melodía divina a la que somos invitados a participar por medio del sacerdote. Él nos recuerda que nuestra vida tiene un fin más alto, más sublime, más espiritual: Dios mismo.
Me viene a la memoria aquel texto en el que bien señala el Cardenal Cláudio Hummes, Arzobispo Emérito de San Pablo Prefecto de la Congregación para el Clero: Por esto, el Presbítero debe permanecer fiel a Cristo y fiel a la comunidad; tiene necesidad de ser hombre de oración, un hombre que vive en la intimidad con el Señor. Además, tiene la necesidad de encontrar apoyo en la oración de la Iglesia y de cada cristiano. Las ovejas deben rezar por su pastor. Pero cuando el mismo Pastor se da cuenta de que su vida de oración resulta débil es entonces el momento de dirigirse al Espíritu Santo y pedir con el ánimo de un pobre. El Espíritu volverá a encender la pasión y el encanto hacia el Señor, que se encuentra siempre allí y que quiere cenar con él.
¡Feliz Día!

2009/10/10

EL SUFRIMIENTO Y EL DOLOR AUMENTA EL AMOR

Padre Edwin Santa Cruz
En una misa de Consagración al Sagrado Corazón de Jesús.


Es verdad que cuando las experiencias se viven o se ven de cerca impactan más. Ciertos fenómenos o realidades son inmediatos en su cognición y comprensión. Pero, otros llevan cierto misterio que no es fácil desentrañar. Una vez más se suscita en mí un cuestionamiento inexplicable, valga la redundancia, pues todo cuestionamiento lleva a la búsqueda de “algo”, y este enigma al que me refiero es el sufrimiento, es el dolor físico, de mi gran amigo P. Edwin. Espero no se enoje. Trato de encontrar algunas respuestas, pero hay en él una promesa de vida tan “fantástica”, que con solo contemplarlo, diría que: la fortaleza humana en compañía de la FORTALEZA DIVINA es ininteligible. Y por esa bendita bala que parece posarse con una placidez sin nombre en su médula, intuyo es como el punzón que le genera toda calma que el mundo desea. Ello es estoico, sí que lo es. ¿Y de dónde puede aflorar tanto estoicismo?, antes, ver bien, que me refiero al dominio sobre la propia sensibilidad, a la fortaleza.

Me atrevo a decir que, todo católico sabe que desde tiempos remotos, desde nuestros primeros padres, Adán y Eva, el hombre ha pretendido aniquilar el sufrimiento de cualquier manera. Es un misterio para todos, excepto para los santos de Dios, y creo que también para P. Edwin, aunque hasta el momento, cada vez que le comento, solo esboza una tenue sonrisa y una pensativa mirada, ¡parece saberlo! como todo abate, pero calla. Con respecto al sufrimiento la Sagrada Escritura nos dice que los Profetas lo entendieron como una llamada de Dios al arrepentimiento. Los Apóstoles lo vieron como parte del “feliz privilegio” de imitar a Jesús. Y como sabemos, los hombres de hoy ven el sufrimiento como un mal e intentan evitarlo, pero el dolor va con todos por donde quiera que vayan. No quisiera ahondar en el dolor de mi amigo, pero a la luz del hecho me parece que Jesús hace de él su Gran Privilegio.

El Padre Celestial escogió el sufrimiento para su siervo y buen hijo, Edwin, en plena juventud, una juventud en la que le está pidiendo la entrega de todo su amor a través de su dolor. Verdad universal: Dios es Amor, y en nuestro querido sacerdote su sufrimiento aumenta el amor a Dios. Dios quiere compartirse a sí mismo con nuestro amigo y con todos nosotros aquí y en la eternidad, porque los sufrimientos de esta vida no solo hacen que seamos más semejantes a Jesús, sino que nos separan de las cosas de este mundo.

La enseñanza que extraigo, en esta ocasión, después de una breve charla con él y tras su nueva recuperación es que: todo sufrimiento abre nuestras almas para que Dios pueda actuar y trabajar en ellas. Nuestro grado de gloria y nuestra capacidad de amar por toda la eternidad dependerá de nuestro estado de gracia. No perdamos la fe, Jesús sabía de antemano que una vez que el Hijo del Padre, sufra, lloré y fuera elevado sobre la Cruz, todos los hombres de fe adquirirían la fuerza para soportar los sufrimientos, que el Padre permitiría en sus vidas. Jesús quiso que conociera y diera fe de esa fuerza, a través de este joven sacerdote que resiste constantemente ante el indolente dolor que con sus afables látigos vapulea.

En estas líneas me dirijo a mi gran amigo, aprovechando el texto, porque muchas veces en los diálogos las palabras no aparecen o se van, y el aliento para soportar es vital, para que con amor en medio del dolor nos ayude a entender que el sufrimiento y el dolor acrecientan el amor a Dios. Según las Santas Escrituras, Jesús sabía que el sufrimiento no estaría ausente en la vida de ningún hombre antes de su Resurrección y se aseguró de que entendiéramos cuál sería el papel del sufrimiento en nuestras vidas. En los Evangelios, nos dice que vendrán sufrimientos, dolores y persecuciones y nos solicita estar dispuestos a aceptarlos con alegría. Él llamó benditos a cuantos sufrieron y vencieron sus debilidades naturales. Él prometió el Cielo a quienes sufrieran pobreza, dolor interior y exterior. A los que prefirieron a Dios antes que a ellos mismos, les prometió la unión con el Padre. A los que pusieran sus susceptibilidades y resentimientos a un lado para perdonar, les prometió misericordia. A los que lucharan por la paz, les prometió la filiación divina, y a aquellos que sufrieran por amor a Él, les prometió la alegría.

Entiendo y sé que solo me aproximo a dar alguna respuesta, porque es infinito lo que tenemos por conocer y comprender. Apropósito, un día me dijeron que el hombre es pequeño en la inmensidad de la creación y que su inteligencia no alcanzaría a comprenderla, pues llevan razón... Por tal razón, el sufrimiento de Jesús era necesario, para comprenderlo, en la medida de nuestro entendimiento y llegar amarlo; por ello, debemos aprender a llevar los sufrimientos porque en ese dolor Él nos manifiesta su amor. Sí, es posible pensar que su propio sufrimiento hubiera sido lo bastante poderoso para aniquilar el sufrimiento de la faz de la tierra y no tener que pasar ese tramo de la vida, pero Él no optó por este camino. Escogió seguir permitiendo el sufrimiento y hacerse Él mismo el ejemplo para todos. Es gracias a que Jesús sufrió y a que nosotros unimos nuestro dolor al suyo que este sufrimiento nos transforma y nos cambia. Él sufre cuando nosotros sufrimos. ¡Ánimo, amigo!. Dios está siempre contigo. Grande es su amor cuando te eligió para acompañarlo y mayor es su señal para que a través de ti entendamos su infinita misericordia, su poder y su gloria.

2008/10/04

¿Qué pasa con el color de mis ojos y qué tiene mi mirada?

La clase se inicia como de costumbre. Suelo mirar a todos de detenido modo, lo hago siempre. Pero hoy algo volvió, como ya antes había ocurrido... "¡qué mirada! ¿qué le pasa?, ¡miss y esa mirada...! Se turbo mi mente, pues ella solo llama la atención cuando de pronto la fijo en algo que susurra el ánimo. Me causa alegría y a veces espanto. Me parece increible que con solo mirarlos, nisiquiera observarlos, sientan que emito un llamado como gritando. ¡Qué pasa con la mirada de mis inquietos ojos! No quieren decir nada, creedme. Todo va bien...la próxima prometo no levantar ni mucho menos agitar la mirada, así ellos y yo nos acercaremos más y nos distanciaremos menos. Luego, sino funciona... Haré lo que Lina, otorgó a Jim un día, los espejos de su alma.
A propósito, con motivo de la muerte de Paul Newman, todo el mundo habló de sus ojos azules. Un azul clarísimo, realmente. Sería difícil valorar en qué porcentaje han influido en la consideración de guapo atribuida a este actor.Supongo que los ojos azules son atractivos para las chicas.
Son ojos nada agresivos, plácidos. Aunque yo aconsejaría que no se fiaran mucho. Se dio el caso de temibles nazis con unos espléndidos ojos azules.En contra de lo que pueda pensarse, yo creo que, por ellos mismos, los ojos no son expresivos. Son un "órgano receptor de los animales", compuestos por elementos tan materiales como la esclerótica, la córnea, el iris, la retina... Una cosa es la expresividad y otra la estética, y pueden gustarnos más los ojos azules que los verdes o negros. Yo creo que todos los colores son bonitos, pero si me dieran a elegir, quizá me inclina- ría por los ojos grises y los de color uva. Los ojos de color uva me parecen cálidos, sensuales, de uva y miel a la vez, y los gris claro no sé qué tienen de misterio, de elegancia.
Se trata de una cuestión básicamente subjetiva. Y el atractivo depende mucho de la rareza. Los catalanes, los mediterráneos en general, no acostumbran a tener ojos azules, y las excepciones siempre seducen. Para un nórdico, el azul es un color habitual, y la seducción la encuentran en los ojos oscuros. Creen descubrir en ellos un signo de pasión.
Acabo de escribir "oscuros", y pese a su vaguedad, las ideas de "oscuro" y de "claro" son seguramente las más ajustadas a la realidad, porque cuando decimos "verdes" o "negros" no definimos exactamente el color de unos ojos. Se trata de colores que no son puros, los ojos son de colores mezclados, o al menos matizados. Por eso me cuesta tanto decir exactamente de qué color tenemos los ojos, aunque frente a un espejo nos los miremos atentamente. Tampoco acertamos el color de los ojos de los demás, que a menudo no están de acuerdo con nuestra opinión.
Hay algo que complica nuestro juicio: que a veces confundimos los ojos con la mirada. Los ojos no tienen intenciones, pero una mirada puede tenerla. El atractivo, pues, no estaría en todos estos órganos llamados ojos, sino en el acento que ponemos en la forma de utilizarlos. "Cerrar los ojos" es una expresión para decir que alguien ha muerto. Los ojos aún no se han perdido, pero la mirada sí. Hay un piropo que es una bella definición de la mirada: "No cierre usted los ojos, mujer, que los pájaros se van a acostar creyendo que es de noche".

2008/08/26

Vivencia Cristiana


Vivencia cristiana
Prof. F/Ch/S

¡Está contenta!- ¿contenta?- claro, por su confesión-, replicó Padre Edwin Santa Cruz, mi gran amigo, que tarde a tarde oficializa la misa en la antiquísima Catedral chiclayana. Era entonces, una mañana de junio, fría por su clima y cálida por la compañía, y donde se respira paz, espacio único por la presencia mística de cristo. Concluía con sus sabios consejos, cuando irrumpió una mirada y elevando un libro dijo: - le daré para que lea quince… no, mejor veinte minutos diarios. Algo asombrada y retada por el tiempo y la nueva bibliografía, dije: ¿es un compromiso?, sin titubear mi dinámico amigo respondió: -sí-. Lo miré con asentimiento, no podía defraudarlo.

Tras la esencia divina de lo que en el “librito” encontré, trataré de expresar lo mejor que pueda una reflexión para el alma. Es bueno compartir con todo “cristiano”, la trascendencia del verdadero cristiano en su día a día, es en esa dimensión en la que no penetran nuestros sentidos.

El hombre por su naturaleza humana clama una necesidad de Dios, es decir, surge desde lo más profundo de su ser un grito en el que reconoce que hay vacío en su interior; quiere a toda costa encontrar el sentido y la razón de existir; ello, obviamente, suscita en él confusión, inquietud, extrañeza, ignorancia, y es que en fondo él está en busca de la verdad, una verdad que no está exenta del esfuerzo, el sacrificio, la perseverancia, así como la desesperanza, la impaciencia que deberá experimentar, porque Dios muchas veces prueba cada una de nuestras fortalezas y debilidades, para mostrarse ante nosotros en grandes y pequeñas cosas que vemos, hacemos o descubrimos. En el día a día el verdadero cristiano tiene que reconocer:

Primero, que somos hijos de Dios. Nos falta impregnar en nuestra cabeza que Dios nos ama con un corazón infinito, paternal y maternalmente a la vez, si ello entendiéramos, si fuéramos conscientes de esta realidad, la vida sería sencilla, creciéramos en amor y solidaridad. Dios está allí, en cada paso que damos, en cada minuto que cerramos los ojos, Dios aparece glorioso, resplandeciente, vivificante; en ese momento la vida empieza a cambiar y nuestro día a día se hace jubiloso, divino, dispuesto al dar más que al recibir; el trabajo, la familia, los amigos se ven como el próximo al que hay que servir, con un corazón terso, con un gesto de entera humanidad. Si recordamos, el servicio, el amor y el corazón humano divino que Jesús nos mostró mientras anduvo entre nosotros, era la misión encomendada por el Padre, cómo Él mismo afirma: Nadie puede llegar hasta mí, si no es atraído por el Padre que me envió” y el Padre lo envió por amor.

Segundo, el trayecto no es sencillo, es cierto. El hombre de hoy, está sujeto a los cambios, a las nuevas ideologías, los problemas; las creencias mismas están envueltas en amenazas, desafíos, retos, pero también en signos de esperanza. En medio de ese contexto el cristiano está llamado a luchar y aún más a cargar con su propia cruz, signo de la presencia de Jesús, y con Jesús no hay razón para la pena, la tristeza, o el dolor, porque nadie mejor que Él para aliviar nuestra carga, si parafraseamos el Evangelio el segundo paso es: “¡abrid serenamente la inteligencia y el corazón a Jesús, confiad en el Salvador!”.

Tercero, vivir la fe y vivir de fe, este don especial está sembrado en el alma, nos lleva más allá del simple asombro, nos lleva a creer en Jesús Vivo; en Jesús presente en nuestra vida, y convertido en médula de nuestro testimonio, y así lo comunicaremos a cuantos quieran conocerle y amarle; de seguro se verán atraídos, porque la vida imbuida por las enseñanzas de Jesús irradian amor y salvación, de ello no debemos avergonzarnos. Si nos confiamos plenos a Él, el resto se contagiará y en parte les ayudaremos a encontrar la verdad.

Finalmente, debemos avanzar en el convencimiento de Jesús Vivo. Puede que aún nos veamos débiles y llenos de miseria, somos humanos, aún así nos lo dice Josemaría Escrivá: “esforcémonos para que nuestros pensamientos sean sinceros: de paz de entrega, de servicio; para que nuestras palabras sean verdaderas, claras, oportunas; que sepan consolar y ayudar, que sepan sobre todo, llevar a otros la luz de Dios; para que nuestras acciones sean coherentes, eficaces, acertadas: que tengan ese bonus odor Christi, el buen olor de Cristo, que nos recuerden su modo de comportarse y de vivir”.

2008/04/19

El misterio del dolor


Para mi gran amigo y consejero

EL MISTERIO DEL DOLOR

Lo dice nuestra experiencia: el dolor forma parte de nuestra vida diaria; tenemos dolores del cuerpo y dolores del alma. El dolor nos acompaña desde el nacimiento hasta la muerte. Es muy duro levantarse todos los días con dolores, sentir disminuir las fuerzas, pero en medio de ellas una firme esperanza y un grito: "Padre, si es posible aparta de mí este cáliz". Y en ese mismo grito sientes que una mano te sustenta, una mano palía. Otras veces el silencio pesa y esa parece ser la respuesta. Todo es oscuro, inmenso y se hace Presencia en la mirada, entonces confesamos como Job: "Antes te conocía de oídas, pero ahora te han  visto mis ojos..."

El Rvdo. P. Edwin Santa Cruz Pérez, capellán de mi escuela, a quien consideramos nuestro gran amigo, es un sacerdote joven amante de la voluntad del cielo, y es que a veces el preciado paraíso le pide mucho, pero él con garbo busca siempre la ayuda de su Maestro; lo más sorprendente, es su gozo de saber- como bien lo expresa él- que en la carga de la Cruz el Maestro lo acompaña. Son cuatro años de amistad con una bala alojada cerca a la columna. No reniega de su estado, no sanciona el atentado. Es verdad que su situación es dura, pero en el dolor surge su consentimiento de que no va a fallar la Gracia que le permita vencer esa batalla estupenda, que obviamente durará  lo que Nuestro Creador disponga. La Gracia, poco a poco, como lo vemos hoy, lo ayuda a realizar  una labor sacerdotal que por sus condiciones puede ser "más sacerdotal", muy unido a la única víctima, Nuestro Señor Jesucristo. 

He visto su dolor, he oído su sentir, pero su fortaleza es tal que no cesa en asistir a sus compromisos con los feligreses, a sus celebraciones litúrgicas, al encuentro con los jóvenes, y a escucharme atentamente. Observarlo me hace confirmar que existe una misa que dura las veinte y cuatro horas del día, es la gloriosa ceremonia donde el que administra la Eucaristía nos transmite la alegría, la esperanza, la fe y ese increíble amor que hace posible darle sentido a nuestra vida. Es un día de fecunda entrega al Señor, un día donde el  "mal menor" se desvanece y no se compara en nada con la fe y la fuerza de Edwin, a quien el Señor lo ha escogido de entre su rebaño, para ayudarle a llevar la Santa Cruz.

Edwin nos dice que, según la Biblia: "el dolor, es la forma como el Señor nos ama..." es como cuando ponemos una inyección a un niño, no es maldad, ni por un  mal, sino para sanar... Dios manda los dolores a través  de otra persona, quizá a través de la esposa, el marido o el hijo, quizá las personas más queridad, las que más nos duelen, ¡pero es Dios quien nos lo manda!... ¡y con mucho amor!...el dolor es la ternura más entrañable del Señor, la que más le duele darnos. El misterio de la Cruz es de una gran fecundidad, ayuda abrir el alma de par en par, a dar en el dolor una sonrisa, llamada a descubrir, más todavía, el amor de Dios y la protección de Santa María unida al Hijo.

Al admirar a Edwin nos damos cuenta que el dolor es una fortuna de más cuantía en la tierra, por eso San Juan Vianney dice que: "Debemos ir tan afanosos en busca de dolores, como va el avaro tras el dinero". Debemos saber que un familiar muy anciano y enfermo, no es una carga para la familia, ¡es el tesoro más bello que posee ese hogar!... Es verdad que estamos aquí para gozar de la salud, del bienestar, pero está ese otro lado misterioso del dolor. Tu dolor, tu enfermedad, es el tesoro más entrañable que te regala el Señor, ¡para divinizarte!...y para que ayudemos a familiares y amigos a ser santos, felices en la tierra y en el cielo.

Escuchemos el llamdo de Dios. ¡Ah! Recordemos, el Apocalipsis llama "trompetas" a los dolores y sufrimientos: resulta que Dios nos musita al oído, y nos proporciona el sol, el aire, el agua, el corazón, las manos... ¡pero no lo escuchamos!... Entonces nos habla por medio de la Iglesia, del hermano ...¡pero tampoco lo escuchamos!... Y entonces cuando ya no susurra, ¡Dios nos grita al oído!, por eso, por cada dolor debemos dar gracias a Dios, aunque sea con lágrimas de sangre en el corazón. Cada "dolor" son las labradas que nos da Dios, como el artífice le da cachiporrazos a la piedra caliza hasta convertirla en imagen bella... ¡Dios da golpes con amor!, el dolor es señal de que Dios nos ama, aquí radica su gran misterio. Tal vez resulte defícil leer estas líneas, pero solo comparto la vivencia de nuestro amigo sacerdote, en quien descubrimos que Dios tiene para cada uno de nosotros una misión especial.