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2009/10/25

Saramago muestran su ignorancia sobre la Biblia.


LISBOA, 19 Oct. 09
Admiro a José Saramago, pero por encima de todo está LA SAGRADA ESCRITURA. Libro de libros, y como tal requiere de mucho remilgo para intentar dar un veredicto sobre la misma.
Tal vez fue un desliz, lo veremos así quienes seguimos de cerca la literatura de tan genial autor.
Pero aquí va la nota que se publicó recientemente en muchos diarios.

José Saramago
Varios expertos consideraron que la polémica desatada por las declaraciones de José Saramago con respecto a la Biblia, que calificó como “un manual de malas costumbres, un catálogo de crueldad”, debe llevar la Iglesia Católica a valorar la cultura bíblica y combatir la ignorancia sobre este texto fundamental.

Al promocionar su última novela titulada “Caín”, que ironiza sobre el Génesis, Saramago afirmó que sin la Biblia, "un libro que tuvo mucha influencia en nuestra cultura y hasta en nuestra manera de ser", los seres humanos serían "probablemente mejores".

En declaraciones a la agencia portuguesa Ecclesia, Mons. Manuel Clemente, Obispo de Porto y presidente de la Comisión Episcopal de Cultura, indicó que "una personalidad como José Saramago, que tiene un innegable mérito literario, debería ser más riguroso cuando habla de la Biblia, porque no se puede decir de los hechos y de los autores bíblicos lo que Saramago dice”.

El Obispo afirmó que “bastaría leer la introducción a cualquier libro de la Biblia, como el Génesis, para saber que son lecturas religiosas acerca del historia de Israel”, después recogidas como “historias bíblica para todos los cristianos y todos los creyentes”.

Mons. Manuel Clemente dice que Saramago utilizó un discurso de “tipo ideológico, no histórico ni científico” que revela una “ingenuidad sentimental” cuando hace incursiones bíblicas.

El Padre Manuel Morujão, secretario de la Conferencia Episcopal Portuguesa, también lamentó la “superficialidad” con que Saramago trató la Biblia, considerando que “entrar en un género de ofensa no queda bien a nadie”, sobretodo a quien tenga un estatuto de premio Nobel de Literatura.

“Una crítica no debe ser una ofensa, debe ser hecha con respeto y humildad. Hay aquí una clara exageración, que no nos gustaba ver en él (José Saramago, NDR)”, añadió que las afirmaciones del Nobel de la Literatura “hieren los sentimientos” de más de dos mil millones de creyentes.
Para el biblista portugués Fernando Ventura, Capuchino, José Saramago tiene la exigencia intelectual de informarse antes de escribir.

“La Biblia puede ser leída por alguien que no tiene fe, pero supone alguna honestidad intelectual de parte de quien la lee”, afirmó, acusando a Saramago de “una gigantesca falta” de esa honestidad.

Más grave, añadió el P. Ventura, es el desconocimiento “de lo que son los géneros literarios” o del lugar del “mito” en la literatura, lo que considera especialmente negativo en un escritor, que opinó “sobre un ámbito que no domina”.

“No saber situar el texto en el contexto es imperdonable para un escritor”, afirmó.
El biblista espera que esta polémica sirva como “provocación” para que los católicos se cuestionen sobre la mejor manera de contestar a un “golpe publicitario” que alcanza un medio marcado por una “atroz ignorancia bíblica”.
A pesar de admitir la ignorancia de muchos católicos con relación a la Biblia, el P. Manuel Morujão dijo que un escritor de la altura de José Saramago tiene más responsabilidades que el ciudadano común. Para el secretario de la CEP, el “estatuto Nobel” no le da el derecho de entrar en campos que “no conoce suficientemente”.
“La Biblia, que tiene 76 libros, debe ser interpretada en la diversidad de los géneros literarios”, señaló.
El P. Morujão confesó que esperaba “más” del prémio Nobel, “independientemente de su ideología”, y le recomendó “humildad” en las opiniones, para que éstas no se presenten como “pseudodogmas”.
El P. Manuel Morujão también abogó por una mayor promoción “de la cultura bíblica” y el conocimiento de un texto en el que “Jesús hasta manda a amar los enemigos”.

2009/06/27

Un poco de chisme- El canalla sentimental



No me atrae su literatura, no encuentro en ella algo "sustancioso", pero de seguro que será parte de la historia, a fin de cuentas todos de alguna manera somos parte de la hsitoria. No es célebre escritor, pero "escribe". Ya publica: El canalla sentimental

Famoso por sus provocadoras entrevistas y sus confesiones escandalosas, Jaime Bayly (Lima, 1965), quien fuera el "niño terrible" de la televisión latinoamericana, renueva en El canalla sentimental su confianza en la inagotable pasión por el chisme que todo lector esconde.
En más de cuatrocientas páginas, apenas enmascarado con una "s" agregada a su apellido, Bayly anota en un diario íntimo de breves escenas sin fechar desde los más banales hasta los más comprometedores incidentes de su vida. Los conflictos con Sofía, su ex mujer, a quien no deja de amar a pesar de ya no desearla, y sus peleas con Martín, su actual novio argentino, a quien desea pero con quien no se compromete como se le requiere; la relación cómplice con sus hijas adolescentes; las amonestaciones de su ex suegra; la incomprensión de su bisexualidad de parte de su madre religiosa; el acoso y el cariño de sus fans y las mezquindades del mundo del espectáculo transcurren en un viaje entre Miami, Lima y Buenos Aires, narrado con humor y agilidad.
"Mi manera torpe de querer es escribiéndolo todo, incluso lo que no debería, especialmente lo que no debería", confiesa para justificar el brutal impudor con el que descubre la intimidad de sus allegados. Pero la redención de tales indiscreciones y la fuerza del relato provienen de hacer de sí mismo el primer blanco. Bayly esgrime el propio patetismo como su mejor arma. Así, muestra sus costumbres desaliñadas cuando en las oficinas de un magnate de la música latina debe descalzarse y mostrar los tres pares de medias polares agujereadas con los que se protege del frío, aún en Miami; o reconoce que a pesar de su fama de libertino el sexo le proporciona más molestias que placer. También devela que el mayor descubrimiento sobre sí mismo al que ha llegado es que le produce bienestar aceptarse como una mala persona y "cultivar esas cosas malas de mí, por ejemplo la pereza, el egoísmo, la mezquindad, un cierto desprecio por la vida humana en general y por la mía en particular".

Lejos de la literatura autobiográfica, que reconstruye las razones y los acontecimientos del pasado que le dan sentido y valor a un individuo, el autor de No se lo digas a nadie registra su cotidianeidad a partir de la repetición de sus manías y de la inestabilidad afectiva. Aunque tal exhibición pormenorizada resulta fatigosa, Bayly logra un texto ligero, agradable y en ocasiones adictivo, por su capacidad de narrar con gracia hasta los detalles más triviales.

2008/10/22

¿Y dónde están los idiotas?

finales de los años noventa del siglo pasado tres bufones del libre mercado (Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa) publicaron el "Manual del perfecto idiota latinoamericano". El libro fue reseñado y promocionado con alborozo por la poderosa industria de la propaganda atrincherada en la denominada libertad de prensa que regenta la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP.

Se trataba más de ofender que de cuestionar los esfuerzos y experiencias, victoriosos o fallidos, de numerosos investigadores, intelectuales, políticos, movimientos y partidos que han arriesgado su propia vida e integridad en aras de modificar la inercia de pobreza y humillación de América del sur.
Las mofas y escupitajos cubrieron a figuras caras del ideario libertario o progresista latinoamericano como José Carlos Mariátegui, Víctor Hugo Haya de la Torre, Salvador Allende, Eduardo Galeano; denostaron del sandinismo y de la revolución cubana y cayeron en la vindicta contra los pensadores y escritores que los han superado a punta de talento en las vitrinas de las librerías y en las aulas de las universidades.

Buscaban mostrar, estos celosos hombres de la libertad y el progreso, que el atraso y subdesarrollo de nuestros países no era responsabilidad de la dependencia, concentración de la riqueza ni desigualdad creciente, sino de atávicas tendencias a permitir un Estado "metiche" y a no dejar que el sacrosanto mercado por obra y gracia de la mano invisible de la inversión privada resolviera las penurias y tristezas de las gentes.
Dos lustros después, estos mismos señores (el término escritores, políticos o diplomáticos, se resiste a ser usado, porque no son ni lo uno, ni lo otro) volvieron a apelar a la injuria para solazarse con sus patrocinadores como una manera de justificar aquiescencias. Es lo que se le pide al bufón, que se revuelque en la arena para regusto del monarca y la galería. En esta ocasión, denominaron su segundo folleto "El regreso del idiota". Trataban de interpretar lo que está ocurriendo en las tierras de Bolívar, San Martín, Artigas, OÂ’higgins, Sandino, Morazán y Martí, que a la luz de sus descocadas conclusiones también cabrían dentro de la categoría de imbéciles por haberse atrevido a no seguir las pautas de la colonia y del centro cosmopolita.

Ahora ampliaron el señalamiento y traspasando océanos universalizaron su inquina. Incluyeron en su lista de "idiotas", para alegría de la decencia, a Noam Chomsky, Ignacio Ramonet, Alfonso Sastre, Harold Pinter y un largo etcétera.
Por fortuna, estamos bien acompañados. A difícil que la tiene la derecha extrema, mostrar una lista con tanto brillo y desaborde de inteligencia, como la que posee la intelectualidad de sensibilidad social en el mundo y particularmente en nuestro continente. El mismo McCain, tiene apuros para mostrar en sus actos proselitistas aunque sea una figura segundona de la industria del cine.
En esta oportunidad y abandonando toda honradez conceptual no recogieron sus trastos rotos de la primera vocinglería. Porque no sólo no se apartaron los gobiernos suramericanos del consenso de Washington, sino que, para desazón de los Apuleyos, Montaneres y Vargasllosas, América Latina resuelve seguir su propio camino a contrapelo de las recomendaciones de estos gacetilleros iluminados.

Ahora ante la evidencia, han echado mano de otra forzada conclusión. Dividir a los gobiernos de la región entre izquierda moderada o democrática y populista o indigenista. Cómo Álvaro Uribe y Felipe Calderón no les alcanza para hacer ningún entreverado representativo de la democracia en el continente, por que tocaría incluir a George Bush, con la ignominia del uso aprobado de la tortura, le herida de Abu Ghraib y el campo de concentración de Guantánamo, entonces apelan a la matización para justificar la reedición del libelo. Los iluminados se quedaron solos porque los idiotas se fueron en masa para el otro lado y ahora hay que reclutar a los más sensatos. Los alumbrados están dedicados a dividir la idiotez.

Entonces, en la clasificación idiotezca excluyen a Bachellet de Chile, Lula de Brasil, Tabaré de Uruguay, Ortega de Nicaragua y los Kirchner de Argentina. Y las enfilan todas contra los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Cuba. El libro no alcanzó a medir la "idiotez" del pueblo ecuatoriano ni paraguayo. Nos quedamos sin conocer las bendiciones de los brujos del mundo libre. Ahora deben de estar pensando en un tercer pasquín porque la "idiotez" crece. Alcanza a Estados como el hondureño que ingresó al ALBA, y muchos otros caribeños y puede ocurrir que el mismo pueblo estadounidense se idiotice y cometa la estupidez de elegir a un negro. Para estos disfrazados mosqueteros de las corporaciones debe ser insultante que la Casa Blanca cambie de color.

Pero hay otro detallito que merece ser mencionado. Los libros de marras tienen como hilo conductor sustentar la idiotez latinoamericana, y ahora mundial, sobre la base de reconocer la importancia del Estado y la preeminencia de la inversión social. En contrario plantean estos cerebros adelantados dejar todo al arbitrio del mercado. Sostienen que el primer mundo es el ejemplo a seguir en materia de desarrollo. Y que para ello es preciso superar la "idiotez" de la intervención estatal. La riqueza la produce la inversión privada y el Estado no debe estorbar. El Estado es costo fiscal y corrupción, el neoliberalismo es desarrollo y felicidad para todos...
En eso andaban, cuando se les desinfló el discurso. ¿Qué dirán ahora? Viendo como sucumbe Wall Street, como cae el mercado bursátil y la economía más próspera del mundo tiene que recurrir a métodos que ha repudiado para evitar la hecatombe. Ahí están demandando del Estado para que salve la impúdica mano prodigiosa del mercado "que no se cansa de producir riqueza y alegría" y que ahora mostró su desnudez de especulación y fraude sin par. La ética capitalista tan democrática como límpida echando mano del erario, esto es, saqueando los bolsillos de los contribuyentes para salvar los bancos, aseguradoras e inmobiliarias quebradas por los ídolos de nuestros apuleyos-montaneres y vargasllosas. ¿Quiénes son los verdaderos idiotas? ¿Dónde están? Si estos pueblos son "idiotas" ¿no serán ustedes venerables imbéciles?

Por eso produce risa leer a uno de estos apasionados defensores de la especulación financiera y del dejar hacer y dejar pasar. Se pregunta por estos días Mario Vargas Llosa –tan buen ficcionista hasta que lo mareó la bruma de Londres- "¿cómo es posible que se haya llegado a estos extremos críticos sin que nadie lo advirtiera?" No, si, don Mario, alguien lo advirtió, muchos lo advirtieron y tantas veces, lo que ocurre es que para usted, don Mario, como para los alegres mosqueteros del capitalismo, todos ellos son unos idiotas.
Y por cierto, don Mario, "eso de Chávez de repartir entre los pobres es puro populismo deleznable" ¿cierto? ¿Qué nos dice, de los 750 mil millones de dólares que Bush reparte entre unos pocos ricos por estos días?

2008/07/12

Discurso del método

Estos días tengo ardor de estómago y he perdido las gafas. Procuro llevarlo con resignación. Solemos ser muy metódicos para todo, incluso para el sufrimiento. Por eso es doblemente incomprensible lo de las gafas: siempre las coloco en el mismo sitio cuando me desprendo de ellas, para no andar buscándolas desesperadamente por toda la casa. Si no cabalgan sobre mis narices, sólo pueden encontrarse en el lavabo o sobre la mesilla de noche. Pues bien, ayer las busqué, aunque sin éxito, en estos lugares alternativos. No sé qué ha podido pasar; así que después de 24 horas intentando averiguar qué ha sido de ellas, sólo se me ocurren cosas fantásticas para explicar su fuga. Es lo que tenemos la gente muy meticulosa, que cuando falla el método, no nos queda más remedio que acudir a lo sobrenatural. De hecho, he rezado siete padrenuestros seguidos, que es lo que hacía mi madre cuando perdía el dedal, y he encontrado siete dedales, en efecto, pero ni rastro de las gafas. Dios mío.
Al no ver bien, se me ha disparado el fuego gástrico, que es típico de las situaciones de cólera. Generalmente, procuro no irritarme porque la ira es muy difícil de sistematizar y luego produce efectos indeseables sobre el organismo. Aunque yo, en estas situaciones, siempre busco consuelo en la idea de que el cuerpo es un sistema y como tal se mueve a golpe de método. No siempre es así, ya lo sabemos, de ahí las enfermedades en general, y las neuralgias, que no parecen obedecer a una pauta. Excepto con mi madre, a quien le dolía la cabeza cuando iba a llover. A mí me ataca la punzada sin acompañamientos atmosféricos. Lo más que he conseguido es golpearme en la frente cuando hay tormenta, pero no es lo mismo decir va a llover porque me duele la cabeza, que me golpeo en la cabeza porque llueve. O sea, que a mi madre, que no tenía método alguno para nada, le iban las cosas mejor que a mí. Sólo perdía los dedales, que se los encontraba San Antonio, y no sabía lo que era un dolor de estómago. En cuanto a las neuralgias, ya sabemos que son propiamente fenómenos atmosféricos. No nos parecemos en nada.

2008/05/18

Escritor vegetariano (Alfaguara)

Cierto aspectos de la vida se han perdido a manos del exhibicionismo de estos tiempos parece haber reducido el espacio del goce.
Manuel Vicent lo recupera en Comer y beber a mi manera (Alfaguara). El escritor, que es vegetariano, dice que el prestigio de la cocina mediterránea reside en su visibilidad. Vicent es una de las voces más prestigiosas de la narrativa contemporánea española. Son de Mar, La novia de Matisse, Cuerpos sucesivos, Nadie muere la víspera son algunas de sus obras más destacadas. -
¿El goce por la comida se vincula con cierto erotismo perdido en estos tiempos?
-Hay un punto en que los cinco sentidos convergen. Todos los placeres son un mismo placer; todos los espacios, un mismo espacio, y todos los tiempos, un solo tiempo. Y después está ese punto inmaterial donde confluyen los cinco sentidos corporales, que es el alma. Y para que el alma vuele, se necesita imaginación. Este libro es muy franciscano. Es un homenaje a esos primeros alimentos terrestres, sencillos, y también a las mujeres que, desde la prehistoria, están en la cocina y no aparecen en ningún ranking de cocineras famosas. Su mérito fue convertir la nada en platos imaginativos y suculentos. En cambio, la nueva cocina es volver de la sobreabundancia a la nada, pero a la nada conceptual. Es comida para desdentados.
-¿Por qué recordamos los sabores de la infancia y los olores de la adolescencia?
-Tenemos tres cerebros. El del reptil, que es operativo y maneja los instintos básicos; el cerebro límbico, que es el de las emociones, y luego la inteligencia. El cerebro límbico es el que registra los sabores de niño, los primeros sabores que el paladar ha codificado. Una vez que lo tienes, ya no lo pierdes jamás. Eso es como una columna de mármol. Y cuando llegue el Apocalipsis, uno tiene que aferrarse al tarro de mermelada de la abuela, que es lo más sólido que existe.
¿Somos lo que comemos?
-Sí, claro y también cómo lo comemos. Rafael Azcona decía que la comida no es pesada ni da acidez. Lo que da acidez son ciertos comensales. Una tortilla con perejil te puede sentar como una bomba si al lado tienes unos impresentables.
¿La comida se ha teñido de contenido político?
-En esto del hambre planetaria estoy convencido de que si para el capitalismo fuera rentable acabar con el hambre, esta desaparecería. Pero el capitalismo no ve la forma de ganar dinero matando el hambre de los demás.
¿Qué alimentos llevaría a un retiro a cualquier sitio solitario?
-Me llevaría un pan de esos de pueblo, aceite de oliva y aceitunas.